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Tic tac, tic tac, tic tac..

Es el sonido que viene del reloj de mi mesita de luz, es el sonido que escucho hace aproximadamente 15 años antes de dormir, y es el sonido que me pone nerviosa cuando estoy tranquila.
Pero.. ¿Qué es el tiempo?
Tiempo: Duración de las cosas sujetas a cambio o de los seres que tienen una existencia finita.
Bien, veamoslo de otra manera, yo diria que el tiempo es algo que a veces nos da terror, porque no queremos que pase, porque sabemos que lo que viene es peor, porque estamos en un buen momento, porque estamos con alguien especial, o también puede ser ese algo que a veces queremos que se pase rápido porque lo que viene es mejor. El tiempo no es algo concreto, eso es sabido. El tema es que el tiempo, nos guste o no, siempre se va a pasar. Lo bueno del tiempo es que hay que saber disfrutarlo en los buenos momentos y lo malo es que hay que saber cómo cargar con el tiempo en las tormentas. El tiempo no es más que eso, tiempo. Se esfuma, se va, pasa, no está más, y ¿Qué nos queda del tiempo? Recuerdos, eso es lo que nos queda. Buenos o malos, divertidos o tristes. Son la secuela del tiempo, son los momentos que nos importan tanto que nos acordamos cada mínimo detalle, los recuerdos son la satisfacción de saber que disfrutaste ese lapso de tiempo y son, también, la satisfacción de que esa tormenta, durante todo ese tiempo, ya pasó.
El tiempo y los recuerdos siempre van de la mano, porque dentro del tiempo están los recuerdos.

Grité con todas mis fuerzas y... noté que no me oías.

Y es raro que no me oigas, siempre fuiste la primera persona que no sólo escucho mis gritos, sino también que entendió la mirada desesperada que antecede al grito.
¿Y sabés qué? Es tan feo que no me escuches.. ¿Qué hago con el dolor que siento adentro si no estás para darme una mano, una solución, o simplemente un abrazo? Que a veces es tan insignificante pero otras veces dice tantas cosas.
¿Dónde estás? ¿En quién te convertiste? ¿Por qué no sos como antes?.
Los interrogantes que en cada paso inundan mi vida, mi mente. Me carcomen la cabeza y no me dejan respirar, ya no sé que hacer...
¿Vas a volver algún día?





(Voy a estar esperando)

Juntos a la par.

Este es un tema que me gusta mucho, sabes? No por la melodía, letra o la voz de quien lo cante. Sino porque cuando lo escucho, inmediatamente se me vienen a la cabeza todos los momentos que vivimos juntos, las peleas que nos hicieron llorar y las reconciliaciones que nos secaron las lagrimas, las palabras que nos hicieron emocionar y las primeras veces que te vi (todavia me acuerdo la sensación de miedo y felicidad que tenía), los enojos que nos hicieron llegar al punto de odiar y las miles de millones de sonrisas que mutuamente nos sacamos, las escenas de celos que nos hicimos, a veces con el tan simple motivo de hacerle recordar al otro que le importás, y los abrazos que todavia deseo que fuesen eternos porque no hay nada mejor que estar entre tus brazos, los latidos de tu corazón que tanto me gustan escuchar y tu respiración suave cuando dormís. En fin, gracias por ir junto a la par conmigo y por, a pesar de todo, no desviarte en el camino.

Volver a verte reir.

Recuerdo la primera vez que te ví sonreir, claro. ¿Cómo olvidarlo? Fue porque te hice cosquillas, tu punto débil de siempre (y el mio también, lo sabés). Aunque por ésa milésima de segundo me odiaste, sé muy bien que no te gusta que te haga cosquillas, y sin embargo te las hacia, yo toqué el cielo con las manos cuando te vi hacer ese gesto que en tantas personas es tan común pero es tan especial cuando viene de vos.
Dicen que se necesitan 17 músculos para sonreir, tan pocos en relación a los tantos músculos que tenemos. Entonces, ¿Me prometés que vas a mover esos 17 músculos, aunque quieras llorar?


Dale, son tan pocos.. (y da tanta paz verte sonreir)

Yo nunca supe viajar solo...

Seamos realistas, ¿quién sabe viajar solo?. El ser humano está capacitado para vivir en sociedad, pero cuando más necesita a la sociedad, la sociedad no está. Y es ahí donde aprendés a viajar solo, por más que te cueste, que no te guste y que grites esperando que aparezca alguien y te rescate de ese pozo hondo y oscuro donde caiste.
Y esperás segundos, minutos, horas, días y hasta semanas y ¿Sabés qué? Nadie aparece... Entonces, cuando estás cansado de ver esas paredes oscuras y estás cansado de mirar hacia arriba y ver que hay luz, que hay luz pero que está lejos, es ahí donde tu cabeza hace "click" y empezás a luchar por vos, por vos y por nadie más. Porque en todo ese tiempo, más allá de la gente que te escuchó, vos no podés salir de ahí si no es por voluntad propia.
Sogas vas a tener muchas, pero las ganas son sólo tuyas.